Impulsemos un acuerdo de ciudad
Opinió | 11 de maig de 2018

JORDI CASTILLEJO, PODEM RUBÍ
Dos ladrones (A y B) están prisioneros en dos celdas separadas, dos celdas que están incomunicadas. A ambos se les ofrece el mismo trato: si los dos confiesan, ambos serán condenados a 6 años de cárcel, en cambio, si A confiesa y B lo niega, A saldrá libre, mientras que B estará 10 años preso (y al revés pasaría lo mismo), por último, si los dos niegan el delito, ambos solo tendrían 1 año de cárcel.

Cuando analizamos que estrategia es más ventajosa, es obvio que la mayoría diríamos que encubrirse mutuamente sería lo más sensato. Ahora bien, recordemos que no pueden comunicarse, por lo tanto, ni A sabe lo que hará B, ni B sabe lo que hará A. Dado este problema, lo más probable es que ambos acaben confesando por miedo a que uno confiese y el otro no. 6 años de cárcel por no confiar el uno en el otro.

El problema que he explicado de manera breve se le conoce como ‘dilema del prisionero’, muy estudiado por parte de la psicología social. ¿Y por qué utilizo este ejemplo?

Verán, hace unos días empezó a correr el miedo de que Ciudadanos llegará al gobierno municipal de nuestra ciudad. Todos los que seguimos más o menos la política local sabemos que supondrían años de retroceso. Ahora bien, las soluciones que planteaban algunos, y que algunos partidos plantean, es hacer un bloque. ¡Cómo si no supiéramos ya que la política de bloques, de enfrentamientos entre banderas, beneficia a Ciudadanos!

Al mismo tiempo, el miedo de que ese ‘bloque’ (ponga el adjetivo que más guste) pueda ganar, podría llevar a mucha gente a votar a Ciudadanos, aunque pondría la mano en el fuego de que muchísimos votantes de Ciudadanos saben que tampoco es lo que más conviene a nuestra ciudad.

En definitiva, tenemos el dilema del prisionero aplicado a las futuras elecciones municipales. Si unos deciden votar por la ciudad, pero una parte decide votar por un bloque/bandera. Malo. Y viceversa.

Si los dos votan en bloque es menos malo, pero, en definitiva, tampoco bueno para la ciudad.

Ahora bien, queda una opción. Que nadie opte por los bloques, que nadie opte por las banderas. Que todos optemos por votar para mejorar la ciudad, con perspectiva municipalista y no con perspectiva nacional.

Para ello, pero, hay un obstáculo que resolver. Los prisioneros no estaban comunicados, pero nosotras y nosotros podemos estarlo.

Con este artículo pretendo tender puentes, abrir vías de diálogo, con el convencimiento de que podemos votar a favor nuestro y colaborar entre todas y todos para seguir avanzando en la ciudad que queremos.

Mi propuesta, aunque ambiciosa: establecer un acuerdo de ciudad para dejar de ser prisioneros de nosotros y nosotras mismas.
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