Cartes de la Ciutadania
Opinió | 12 d'abril de 2019

Ciutadania
¿Irse de rositas?
Saludos lectores.

Como a muchas personas, me apetece caminar, actividad diaria muy saludable para cuerpo y mente. Es habitual cruzarse con otras personas que caminan individualmente o en grupo; algunas acompañadas de perros, con correa o sin ella y a menudo sin bozal aunque sean de raza considerada peligrosa.

El pasado sábado día 6 de abril, sobre las 11 de la mañana, caminaba por las calles asfaltadas próximas a las vías de los FFGG y el torrent dels Alous cuando un perro pequeño intentó agredirme sin conseguirlo. El animal iba suelto siguiendo a una niña montada en un patinete de juguete y los seguía un señor de mediana edad que medio corría. Unos metros más adelante, el perro intentó agredir a otras personas, aparentemente también sin éxito, mientras el señor trataba de cogerlo y no lo consiguió. El animal, evidentemente alterado, iba y venía sin control y nuevamente me agredió; esta vez sí me mordió y clavó el colmillo en el gemelo de mi pierna derecha, provocando desgarro del pantalón y una pequeña herida. El dueño trató de sujetarlo sin lograrlo y el animal fue hacia mí por tercera vez; pero en esta ocasión alerta y enfadado amenacé al perro con darle patadas y conminé al amo a cogerlo. Observé que tenía herida y decidí solicitar asistencia médica al cercano CAP Anton de Borja. Volví a encontrarme con el señor; le expliqué que tenía herida y le pregunté si el animal estaba vacunado y respondió afirmativamente lamentando el incidente, pero no se ofreció a acompañarme al CAP ni me facilitó información de su persona ni del animal. Ahora la niña que lo acompañaba llevaba al perro con correa. Lo cierto es que en esos momentos no creí necesaria ni su ayuda ni la información. Es durante la espera para la asistencia en el CAP, cuando los pensamientos iban y venían, que consideré necesaria la denuncia y también informar a la ciudadanía de este incidente porque creo que la mayoría de personas, como yo hasta hoy, no es consciente de la problemática no deseada que genera esta situación.

1.-Inicialmente me veo forzado a dejar la actividad prevista.

2.-Solicitar asistencia sanitaria adecuada. Por prescripción facultativa hay que desinfectar la herida, vacunarse y tomar antibiótico durante cinco días.

3.-Personarme en una comisaría, policía o mossos, para formalizar la denuncia por lo que necesito el informe médico correspondiente que en su momento no me facilitaron y que me obliga a volver al CAP nuevamente.

4.-Para mí mucho más grave, aunque la lógica y el sentido común apuntan hacia evoluciones favorables, incertidumbre por desconocer si mi estado de salud futuro puede ser afectado por el hecho en cuestión.
5.-Y finalmente, si las hay, las implicaciones derivadas de la denuncia tramitada.
Todo ello sin considerar el aspecto económico, tanto público como privado.

No deseo perjudicar a este señor pero tampoco considero justo que se vaya de rositas. Deseo poder continuar disfrutando de mis paseos sin temor a ser agredido otra vez. Deseo que estas personas que pasean con animales de compañía, que deben conocer y saber como actúan en libertad, respeten y velen por la seguridad de otras personas con las que comparten espacios.

Sería aconsejable que fuerzas de orden público visitaran más asiduamente zonas de paseo con fin intimidatorio y no recaudatorio, ya que lamentablemente hay personas que no se consideran obligadas al cumplimiento de la normativa municipal relativas al paseo de animales en público. También podrían ser válidas nuevas campañas municipales al respecto.
Emilio Arroyo Fernández


Me preguntan que a quién votaré y por qué

Paseo después de comer por la calle y me para una señorita diciéndome si dispongo de cinco minutos para una encuesta sobre las próximas Elecciones Generales del 28 de abril. Le atiendo y me suelta la primera pregunta: ¿A quién tiene intención de votar usted el día 28 de abril? Le contesto que a Pablo Casado, es decir, al PP. Y ahí es donde viene la gran pregunta: ¿Por qué? Y llega el momento de explayarme: “Mire, de 1988 a 1995 votaba al CDS de Suárez, y casi desaparecido, empecé a votar a la Convergència i Unió constitucionalista y dialogante (1995-2003), y desde 2006 hasta la actualidad mi voto era, y digo era porque ya no lo va a ser, para Albert Rivera y Ciudadanos. Ahora, el 28-A votaré al PP porque la figura de Pablo Casado me recuerda a los buenos políticos de la Transición española, y en cambio, don Albert Rivera se ha dedicado a recoger los “deshechos” del bipartidismo de siempre, es decir, de PP y PSOE”.
José Antonio Avila López
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